4 años de impunidad patronal.


En el año 2006 murieron en toda España 1.352 trabajadores de un total de más de un millón de accidentes laborales. En el año 2007 fueron 1.152. Más de tres muertos al día. A esto hay que sumar las muertes por enfermedad laboral, 15.508 en 2006 y 16.115 en 2007. En el 2008 siguieron subiendo y sólo experimentaron una bajada en el 2009 debido a la crisis del ladrillo, aún así sólo fueron 375 accidentes menos pero proporcionalmente fueron más graves que en años anteriores. A este drama tendríamos que sumar todos los accidentes “graves”, incapacidades permanentes y secuelas que esconden bajo montañas de números las estadísticas. Números, para ellos sólo somos números.
David Marín, de 22 años, fue uno de los trabajadores que murió en el año 2006 mientras desmontaba el concierto aniversario de los 40 principales organizado por el grupo PRISA en el estadio Vicente Calderón, una barra de acero le impactó en la cabeza, muriendo cinco días después. La empresa para la que trabajaba, sin contrato y por cinco euros la hora, PASE PRODUCCIONES subcontratada a su vez por PRISA, no le había proporcionado el casco. Tras el accidente y para evitar sanciones, repartieron cascos y aligeraron el desmontaje, ...eliminando y ocultando pruebas.
Alfredo Peciña, de 28 años, trabajaba para la empresa OFITEC murió un año después, en 2007, mientras desmontaban el escenario del concierto de los Rolling Stones en el mismo estadio Vicente Calderón. Cayó desde una altura de 10 metros al desplomarse la estructura en la que trabajaba. En el mismo accidente murió el holandés Benno Goldewijk y otro trabajador, de 22 años, quedó gravemente herido y con secuelas de por vida, este jóven tambien trabajaba para Pase Producciones. Las dos empresas estaban subcontradas por GAMERCO, subcontratada a su vez por STAGE COMPANY.
Estas son sólo dos de las miles de trágicas historias que tienen lugar cada año. Tras la gran mayoría de ellas se esconden unas condiciones laborales precarias: falta de las medidas de seguridad necesarias, flexibilidad, demasiadas horas extras, cansancio, etc. Todo para que unos pocos empresarios se llenen un poco más sus bolsillos a costa de nuestro sudor y, si es necesario, nuestra sangre. La maraña de subcontratas, empresas auxiliares, externalizaciones, etc. dificulta aún más que los responsables de las muertes de nuestros compañerxs y amigxs afronten sus responsabilidades y paguen por ello.
Frente a la amenaza constante para nuestra salud y nuestra integridad física, los trabajadores sólo podemos confiar en nosotros mismos. Luchando para imponer unas mejores condiciones laborales y salariales, y las medidas de seguridad necesarias. Los empresarios no nos van a regalar nada. Sólo la unidad, la exigencia de nuestros derechos y la solidaridad entre trabajadores nos permitirán conseguirlo. Más nos vale empezar a juntarnos, nos va la vida en ello.


Los sindicatos oficiales lejos de arrimar el hombro del lado de los trabajadores subyacen a claudicar con los que les dan de comer, al final todo se queda en un lavado de cara, en falsas promesas, en acercamientos mediáticos y discursos... palabras y más que palabras. La solidaridad, el apoyo mutuo y la defensa de la clase trabajadora es una tarea de todos y todas, no podemos dejar en manos de otros ni delegar la defensa de nuestras vidas, las luchas por nuestros derechos...